Cómo es el proceso de diseño, paso a paso
De la primera llamada a la revelación final: un recorrido honesto y en lenguaje claro de cómo se desarrolla en realidad un proyecto residencial.
Los clientes me cuentan que la parte más angustiosa de un proyecto es lo desconocido: cuánto durará, quién hace qué y a dónde va el dinero. Este es el proceso que utilizo, en lenguaje claro, para que sepas qué esperar.
1. Descubrimiento
Hablamos de cómo vives, trabajas y recibes: las rutinas, los hábitos, las cosas que hoy te molestan del espacio. Escucho la sensación que quieres que la estancia transmita. Esta etapa solo te cuesta una hora, y me dice si encajamos.
2. Diseño
Concepto, ambiente, materiales y distribución: se desarrollan juntos y se refinan hasta que el resultado parece inevitable. Verás planos, paletas y muestras de materiales, e iremos y vendremos hasta que el diseño se ajuste a la forma en que vives de verdad. Es aquí donde la visión toma forma, antes de tocar una sola pared.
3. Desarrollo
Planos técnicos, abastecimiento y coordinación con constructores y artesanos, gestionados de principio a fin. Recibes presupuestos claros y un calendario realista, y yo me ocupo de los proveedores para que tú no seas el intermediario. Las incógnitas se resuelven aquí, sobre el papel, donde resultan baratas.
Un buen proceso traslada los problemas al papel desde el principio, donde es barato resolverlos —no a la obra, donde resultan caros.
4. Entrega
Instalación y estilismo, hasta el último objeto. El espacio se entrega listo para vivir —no montado para una fotografía, sino dispuesto para tu semana. Es el momento en que todo encaja en silencio, y es la razón por la que existe el proceso.
Qué preguntarle a cualquier diseñador antes de empezar
- ¿Cómo gestionas el presupuesto —y qué ocurre si se desplaza?
- ¿Quién coordina a los proveedores, los constructores y los plazos?
- ¿Qué haces cuando un producto elegido se descataloga?
- ¿Cómo nos comunicaremos, y con qué frecuencia?
- ¿Qué cubre el honorario, y qué queda fuera de él?
El proceso correcto es el que te mantiene informado sin sepultarte en detalles. Siempre deberías saber en qué etapa está el proyecto, qué ocurre después y cuánto cuesta.